jueves, 28 de abril de 2011

Economía para tontos ¿Por qué?

¿Por qué este blog? ¿Por qué este nombre?

Cuando uno tiene una temprana inclinación vocacional por la Economía y las Finanzas, se educa en ellas y trabaja e incluso invierte parte de su ocio en ellas, es difícil darse cuenta de que lo que es obvio para uno mismo, no siempre lo es para la mayoría de la gente, que no ha tenido esa trayectoria.

Esto, que siempre he sabido de alguna manera, se ha convertido en algo súbitamente notorio y pungente en mi consciencia a resultas de la actuación de la mayoría de la gente que conozco en los momentos de larvado y crecimiento de la Burbuja Inmobiliaria que ha dado origen a la crisis que se manifiesta desde 2008.

La economía difícilmente puede separarse de muchos otros conceptos, como ecología, política, demografía, sociedad, …, por lo que estos temas serán aludidos directa o indirectamente a lo largo de la trayectoria de esta bitácora, especialmente la política, cuya interrelación en la economía es cada día más importante, hasta el punto de que buena parte de la misma es “economía dirigida” y , en este sentido, no tan diferente de la Soviética, se quiera reconocer o no.

De ahí que surja en mí este modo de dar a conocer a la gente (en la medida en que pueda) unas nociones sencillas de los hechos económicos que nos han sucedido, suceden y previsiblemente sucederán, en mi opinión, en el futuro. Este deseo de querer simplificar al máximo dentro de lo posible es el motivo del nombre del blog: Economía para tontos, que es una forma coloquial de significar Economía explicada llanamente.

A pesar de lo dicho en el primer párrafo, reconozco que puedo cometer errores de diversos tipos, por lo que los contenidos de este blog no deben ser considerados una verdad irrefutable (por mucho que yo así pueda considerarlos) sino un tablón dinámico de conocimientos donde siempre se puede intentar mejorar por mi mismo o a través de vuestras aportaciones.

Pretendo dar una visión comentada de la realidad tal y como yo la veo. La percepción de cada uno puede variar; yo espero que la imparcialidad en temas técnicos de la que me enorgullezco (justificadamente o no) haga que mi opinión sea lo más parecido posible a la realidad pero eso eres tu, amigo lector, quien lo tiene que juzgar. Justificaré, cuando sea conveniente, mis afirmaciones con referencias a doctrinas o teorías económicas, y cuando sea posible con datos, los cuales son siempre muy difíciles de obtener puros de sesgos.